Hay una creencia persistente y dañina de que la confiabilidad es una cualidad personal fija: algo que tienes o no tienes, formada mucho antes de que alguien se una a tu equipo. Esta creencia no solo está equivocada; es limitante. Convierte la confianza en algo que solo podemos observar y esperar, en lugar de algo que podemos construir deliberadamente.
Nosotros lo vemos diferente.
La confianza puede diseñarse en una organización. La confiabilidad puede desarrollarse. Y comienza por entender en qué consiste realmente la confianza.
Cuando los líderes y los empleados describen la confianza en sus organizaciones, escuchamos cosas como: 'aquí la gente dice lo que piensa', o 'se me permite ser yo mismo', o 'aquí puedo ser vulnerable'. Estas descripciones apuntan a algo real, pero son demasiado vagas para accionarlas. Nos dicen que la confianza existe, o no existe, pero no por qué, o qué hacer al respecto.
Para construir, reparar o fortalecer la confianza, necesitamos un lenguaje más preciso.