En este documento, los invitamos a explorar la relación entre la identidad pública y la autoidentidad, y su conexión con la noción de posibilidades. Nuestra afirmación central es que lo que define quiénes somos en el mundo (identidad pública) y el espectro de posibilidades que se nos abre, está mucho más influenciado por cómo otros nos perciben, que por cualquier característica intrínseca que podamos poseer, que a menudo se atribuye a nuestra personalidad o a nuestras propias visiones de nosotros mismos (autoidentidad).
Esta perspectiva desafía las nociones tradicionales de identidad, instándonos a considerar el profundo impacto de las relaciones, el contexto y nuestra capacidad para aprender continuamente y desarrollar nuevas habilidades. En lugar de depender únicamente de títulos académicos o calificaciones formales, es mejor entendernos como seres dinámicos que moldean nuestras identidades públicas basadas en el valor que podemos aportar a otros. En otras palabras, vernos como catalizadores de posibilidades para los demás.
Como madre o padre, eres una oferta de seguridad y guía. Como amigo, eres una oferta de oído atento. Como profesional, puedes ser mucho más intencional, decidiendo qué tipo de oferta quieres hacer, a quién y en qué contexto.





